El Castillo de los mil candados
viernes, 2 de enero de 2009
Raquel.
Se me clava al pecho,
engulle mi alegría,
la poca que había.
Se paran todos,
mis pensamientos,
mis recuerdos;
y solo puedo cerrar
los ojos y llorar.
Tendríamos que tener
un mínimo de vida.
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